Los Fuegos artificiales

 

El elemento profano que aparece en primer lugar, en 1605, son los fuegos artificiales. Los documentos históricos dejan constancia de la compra de un rollo de polvo. El disparo de una bomba es un indicador de las festividades, el cual, se ha utilizado aquí desde antes que cualquier otra manifestación, y será presentado en la fiesta no sólo por la voluntad del pueblo, sino también de los sacerdotes y señores (que son, los que se hicieron cargo de los gastos).

 

 

La iluminación

 

Después de numerosas restauraciones a lo largo de los siglos a la torre del campanario de la Catedral, se tienen pistas y testimonios de las primeras luces y farolas que enriquecieron la Plaza de la Catedral.

Siguiendo la iluminación se llega hasta la plaza del Sedile.

Por motivos políticos y de seguridad, el 10 de diciembre de 1768, Nápoles (en el siglo XVIII, Matera perteneció a los Borbones) dispone que todas las procesiones debían celebrarse por la mañana, y en ningún caso por la tarde. Después de varias vicisitudes, en 1836 se permitirán las procesiones después de vísperas, siempre que terminen antes de las 23:30 y es por ello, que las calles principales están iluminadas.